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Una vieja

Zarzuela en un acto.
Texto de FRANCISCO CAMPRODON
Música de JOAQUIN GAZTAMBIDE.
Estrenada el 11 de diciembre de 1860 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.


Elenco del estreno

Adela: TRINIDAD RAMOS; Conrado: MANUEL SANZ; León: RAMOS CUBEROS; Pancho: FRANCISCO ARDERIUS.

La obra

El libro de esta zarzuela se basó en la ópera cómica "La vieille" estrenada en 1826 con texto de Scribe y música de Fetis. Salvador Valverde comenta que, "como en otra oportunidades se sustituyó la música francesa de Fetis por la española de Gaztambide, quien compuso la nostálgica habanera que sobrevivió a su siglo: ¡Ay mamá, que noche aquella en que el falso me decía: vida mía, por lo bella, tú has de ser la estrella mía! Manuel Sanz, el famoso tenor riojano, lanzó esta melodía que cantaban al piano las niñas casaderas, pensando en sus tenientes y capitanes, victoriosos entonces en Marruecos."

El estreno obtuvo un gran éxito, repitiéndose casi todos los números, y estando todos los intérpretes a un gran nivel, pero destacando Paco Arderius que, en palabras de Valverde "pronto ganaría batallas teatrales como general en jefe" en el género bufo, a la sazón recién iniciado.

Esta zarzuela, una de las obras más bellas de Camprodón y Gaztambide, figuró en los carteles teatrales hasta la década de 1940, siendo una de las que mayor número de representaciones, que se cifran en miles, alcanzó del repertorio.

Con motivo de una reciente representación en el Teatro de Madrid el 10 de octubre de 2009, Ignacio Jassa Haro escribió en Zarzuela.net el artículo "Un Gaztambide en el repertorio" en el que, entre otras cosas nos dice lo siguiente: "Otra cosa muy distinta fue la zarzuelita de Gaztambide. Su puesta en escena, aunque tampoco fuera un prodigio de creatividad, tuvo al menos una plasmación digna, recreándose con decoro el interior doméstico en el que transcurre la acción. La dirección de actores fue más bien escasa y pese a las buenas intenciones de Nacho Muñoz en el rol hablado de Pancho, un criado mexicano, echamos de menos el destello de un actor de carisma que nos acercara a lo que pudo suponer la presencia de Francisco Arderius sobre el escenario de la Zarzuela. El buen hacer musical del terceto de solistas vocales y sobre todo la gracia del texto de Camprodón y la irresistible inspiración de la partitura de Gaztambide lograron que el montaje funcionara. La protagonista (la vieja del título, más tarde rejuvenecida) tuvo en Marta Toba una talentosa encarnadora: Supo conjugar con acierto los dos registros vocales correspondientes a las edades de su rol de doble personalidad, a pesar de que eso impidió disfrutar plenamente de su bello color vocal en la parte más añosa. Tuvo además la necesaria picardía para mantener la intriga del argumento a lo largo de toda la función. El tenor Alberto Herranz exhibió, por su parte, buen gusto en el fraseo y justo poderío vocal en sus partes, dotando de adecuada gallardía al galán de la obra. El León de Miguel Ángel Viñué no por más discreto fue menos meritorio, destacando especialmente en el dúo dramático por seguidillas que cantó con Herranz. El foso estuvo en esta ocasión mucho más atento a las indicaciones del director musical, logrando una lectura llena de brío, luciéndose, incluso, durante algunos pasajes de la obertura. Es realmente digno de encomio comprobar cómo una empresa de la escala de la Compañía Lírica y Orquesta Martín i Soler ha tenido la sensibilidad de rescatar este delicioso título de los archivos para incorporarlo plenamente al repertorio, puesto que viene programándolo con regularidad desde hace varios años. Creemos que el camino de compañías pequeñas como ésta es precisamente saber medir su fuerzas y enfrentarse a títulos que puedan abordar con dignidad: la escala de una obra no supone un demérito artístico, como la pequeña obra maestra de Gaztambide elocuentemente nos demuestra.". Por supuesto que me uno al elogio a este tipo de iniciativas, que no son casposas como generalizaba el pasado 20 de junio en el Foro una adicta al espejo, como no lo es una reposición de Sófocles o Lope de Vega: lo malo es malo por ser malo no por ser antiguo.

El compositor

Joaquín Romualdo Gaztambide y Garbayo. Nació en Tudela (Navarra) el 7 de febrero de 1822 y murió en Madrid el 18 de marzo de 1870. Muertos sus padres, encontró apoyo y protección en un tío suyo que, vista la disposición musical del huérfano, lo puso bajo la dirección del maestro de capilla de la catedral de Tudela Don Pablo Rubla, enviándolo después a Pamplona, en donde estudió piano y composición con el maestro Guelbunzu. En 1842 se trasladó a Madrid, matriculándose en el Conservatorio en piano y composición, clases dirigidas, respectivamente, por Pedro Pérez Albéniz y Ramón Carnicer. En 1844, su amistad con el barítono Francisco Salas le valió para ser nombrado Director de coros del Teatro de la Cruz, donde actuaba una compañía de ópera. Desde entonces se dedicó a la composición de zarzuelas, algunas de ellas en colaboración. Tuvo fama el maestro de un carácter algo avinagrado y de él se cuenta la opinión que le mereció Gayarre cuando en sus inicios el famoso tenor se sometió a una prueba, el dictamen fue "¿Y tu quieres ser tenor? ¡Pues hijo, ni para corista vales!". Algo parecido al "¡No sirves!" que espetó a Marcos Redondo el maestro de capilla de la catedral de Ciudad Real Don Nicolás Fernández Arias, en parecidas circunstancias pero cincuenta años después. ¡Menudos descubridores de talentos! Gaztambide murió a los 48 años tras sufrir una operación de hígado.

Ha pasado a la posteridad, además de por su obra, por haber formado parte de la sociedad comanditaria creada para el establecimiento de la zarzuela en España, junto con Barbieri, Oudrid, Hernando, Inzenga, Luis de Olona y Francisco de Salas, empresa que culminó con la creación de un teatro específico para el género, que fue desde el 10 de octubre de 1856 el Teatro de la Zarzuela. También Gaztambide fue componente, junto con el pionero Hernando, Oudrid, Barbieri e Inzenga del "grupo de los cinco" de grandes músicos españoles que iniciaron la zarzuela grande, muy italianizada todavía pero que dio lugar más tarde a la explosión de los Bretón, Chapí etc… A este respecto me hago eco de los comentarios del padre Federico Sopeña volcados en obra abajo citada que señala que deben desbaratarse dos tópicos en relación con el verdadero nacimiento de la zarzuela, uno es ligarla con el género del mismo nombre cultivado en el Madrid cortesano del siglo XVII presentándola así como representación del nacionalismo musical, falso supuesto que queda clarificado sólo con señalar los títulos de más éxito de los compositores citados, concluyendo "que lo que hay de nacional en las famosas jotas de Oudrid, lo que hay de alusiones campesinas en algunos títulos no bastan para hablar de nacionalismo, más aun cuando no pocas de esas obras son arreglos de otras francesas"; el otro tópico es el de negar a la zarzuela todo valor, heredando los feroces ataques de Pedro Antonio de Alarcón, que Sopeña considera muy injustos al estimar a los citados compositores como buenos músicos que, ante el rechazo continuo por parte del Teatro Real hacia una posible ópera española, acuden a la zarzuela en busca del éxito popular y del beneficio económico, pero siempre con la nostalgia de la ópera grande. Apuntala Sopeña esta opinión constatando el fracaso de Hilarión Eslava con el intento de su "España Musical" y el hecho de que al inaugurarse el Teatro Real solo tuvieron cabida en él tres obras españolas, ILDEGONDA en 1854, ISABEL LA CATOLICA en 1855 y MARINA (ya convertida en ópera) en 1870, todas ellas de Arrieta, músico que, a la sazón menospreciaba al "grupo de los cinco" como tuve ocasión de plantear en la reseña de MARINA.

En 1849 estrenó su primera zarzuela en dos actos LA MENSAJERA y además, desde entonces, en un acto: A ULTIMA HORA (1850), ESCENAS DE CHAMBERI, con Hernando, Oudrid y Barbieri (1850), EL ESTRENO DE UN ARTISTA (1852), LA COTORRA (1853), EL AMOR Y EL ALMUERZO (1856), EL LANCERO (1857), CASADO Y SOLTERO (1858), UN PLEITO (1858) zarzuela de la que Gayarre incluía una romanza en sus recitales, UNA VIEJA (1860) que es de las pocas obras que cuentan con alguna grabación discográfica, en este caso la Cavatina "Un español que viene" cantada por Antonio Cortis en 1925), ANARQUIA CONYUGAL (1862), UNA NIÑA (1861), LA EDAD EN LA BOCA (1861), UNA HISTORIA EN UN MESON (1861), EN LAS ASTAS DEL TORO (1862) obra que cantó Gayarre antes de su fama, cuando bajo el seudónimo de Sandoval participó en una compañía de zarzuelas por Aragón junto con su amigo el barítono Francisco Salas y que constituyó un fracaso) y ANTES DEL BAILE, EN EL BAILE Y DESPUES DEL BAILE (1864), en dos actos: LAS SEÑAS DEL ARCHIDUQUE (1850), LA PICARESCA, con Barbieri (1851), TRIBULACIONES (1851) y EL HIJO DEL PUEBLO (1859), en tres actos: EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO (1852), EL SECRETO DE LA REINA, con Hernando e Inzenga (1852), EL VALLE DE ANDORRA (1852), DON SIMPLICIO BOBADILLA, con Hernando, Barbieri e Inzenga (1853), LA CISTERNA ENCANTADA (1853), EL HIJO DE FAMILIA, con Oudrid (1853), UN DIA DE REINADO, con Oudrid, Barbieri e Inzenga (1854), CATALINA (1854), ESTEBANILLO, con Oudrid (1855), LOS COMUNEROS (1855), ENTRE DOS AGUAS, con Barbieri (1856), AMAR SIN CONOCER, con Barbieri (1858), EL JURAMENTO (1858), DEL PALACIO A LA TABERNA (1861), EL DIABLO LAS CARGA (1860), LAS HIJAS DE EVA (1862), MATILDE Y MALEK-ADEL, con Oudrid (1863), LA CONQUISTA DE MADRID (1863), LOS CABALLEROS DE LA TORTUGA (1867) y LA VARITA DE VIRTUDES, MAGIA (1868), en cuatro actos: POR SEGUIR A UNA MUJER, con Hernando, Barbieri, Oudrid e Inzenga (1851), EL SARGENTO FEDERICO, con Barbieri (1856) y LOS MADGYARES (1857).

El libretista

Francisco Camprodón y Lafont nació en Vich (Barcelona) el 4 de marzo de 1816 y murió en La Habana el 16 de agosto de 1870. Autor dramático y poeta; estudió la carrera de abogado en Cervera, Alcalá y Barcelona. Político liberal, sufrió destierro en Cádiz, formando parte luego del Congreso de Diputados y, tras el triunfo de "La Gloriosa" en 1868 aceptó la administración de Hacienda de la isla de Cuba, en donde falleció. Tras un libro de poemas titulado EMOCIONES, escribió LOLA, obra dramática que se estreno en Madrid con el nombre de FLOR DE UN DIA y otras muchas obras, incluso de matiz patriótico como una CARTA A DON JUAN PRIM en quintillas (con motivo de la guerra de Africa gracias a la que llegó a una efímera cresta de la ola el héroe de Los Castillejos) que llegó a ser muy popular. Pero centrados en nuestro género lírico destacan sus obras EL DIABLO EN EL PODER, EL RELAMPAGO y LOS DIAMANTES DE LA CORONA de Barbieri, UNA VIEJA de Gaztambide, LOS DOS MELLIZOS de Fernández Caballero y EL DOMINO AZUL y MARINA de Arrieta.

Sinopsis

La acción tiene lugar en Méjico en 1826. Una hermosa joven mejicana, Adela, se queda en Tejas (en realidad de España hasta el 28 de septiembre de 1821, luego de Méjico, independiente desde 1835 a 1845 en que se la anexionó Estados Unidos recogiendo su anterior siembra) viuda y heredera de un anciano y rico patriota durante el inicio de la rebelión contra España. Adela que quiere regresar a Méjico, se disfraza de vieja para atravesar las zonas en guerra, siendo escoltada por un escuadrón español mandado por el capitán Conrado, de quien se enamora. Este cae herido y prisionero, y la falsa vieja consigue que sea conmutada su prisión, recogiéndole en su quinta y curándole con esmero. Adela hace venir a un pintor amigo del capitán, León, para que la retrate y entretenga a su amigo. León había pintado, a partir de una fotografía, un retrato de una hermosa joven que no sabía quien era, de la cual se había enamorado Conrado al contemplar el retrato. Un decreto del gobierno rebelde manda internar en Tejas a los prisioneros españoles. Para evitar la prisión de Conrado, la vieja finge un matrimonio con el capitán, pero el mayordomo de Adela, dado a enmendar todo lo que se le mandaba, lleva el acta de matrimonio, firmada sólo por un notario amigo, a la alcaldía y al registro, quedando así casados de verdad. La noche de la boda, mientras Conrado leía el relato escrito por Adela de su historia, la falsa vieja se le muestra un momento con su aspecto normal, y éste comprueba, loco de asombro, que era la dama de la que se había enamorado al ver el retrato. Al final, sale riéndose la joven Adela y todo acaba felizmente.

Indice de escenas

Zarzuela en un acto con los siguientes números musicales:

Acto único: Obertura. 1. Cavatina de Conrado "Un español que viene". 2. Terceto de Adela, Conrado y León "Noble señora". 3. Americana a tres de Adela, Conrado y León "¡Mal hayan, ay, las brisas!". 4. Arieta, tango-habanera y seguidillas de León "Haré por ponerme triste....Para bailar manchegas vestido corto". 5. Seguidillas trágicas de Conrado y León "En luchas desiguales". 6. Rondó final de Adela con Conrado, León y Pancho "De un nuevo sol".

Personajes

Los principales son:

Adela: Bella mejicana que se disfraza de vieja. Soprano
Conrado: Capitán español. Tenor.
León: Pintor amigo de Conrado. Barítono.
Pancho; Mayordomo de Adela. Bajo.

Discografía

Ninguna versión completa. En cuanto a fragmentos, el catálogo de la Biblioteca Nacional cita dos discos de 78 rpm del sello Beka-Grand-Record de 1909 en uno de los cuales el tenor Eduardo García Bergés canta la cavatina "Un español que viene" y en el otro, el barítono Ernesto Hervás canta "Para bailar manchegas vestido corto" de la segunda parte del nº. 4 de la partitura. También en la misma fuente figura la citada cavatina, cantada por Ignacio Genovés en 1922 para Odeón, por Antonio Cortis en 1915 para Compañía del Gramófono y en 1931 por Pepe Romeu para Columbia.

De todo ello sólo ha pasado, que yo sepa, a la discografía actual la versión de Antonio Cortis, recogida en un CD a él dedicado por el sello Nimbus Records en 1993, con un total de 23 pistas, de las que 18 son de ópera, 3 de zarzuela (Doña Franciscquita, La alegría del batallón y Una vieja) y 2 canciones.

Videograbaciones

Ninguna.

Bibliografía

He utilizado la siguiente:

"Diccionario de la Zarzuela", coordinado por Emilio Casares Rodicio.
"El mundo de la zarzuela" de Salvador Valverde.
"Julián Gayarre: el tenor de la voz de ángel" de Florentino Fernández Girbal, Ediciones Lira, tercera edición 1970.
Ignacio Jassa Haro "Un Gaztambide en el repertorio" en Zarzuela.net.

Marbella, 27 de junio de 2010

Firmado: Diego Emilio Fernández Álvarez

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