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Margarita la tornera

Leyenda lírica en tres actos, y ocho cuadros
Texto original de CARLOS FERNÁNDEZ SHAW
Música de RUPERTO CHAPÍ
Estrenada el 24 de febrero de 1909 en el Teatro Real de Madrid


Elenco del estreno

Margarita: IDA GOBATTO, Sirena: ANITA HERNÁNDEZ, Don Juan: FULGENCIO ABELLA, Don Lope: FRANCESCO CIGADA, Gavilán: FRANCISCO MEANA

La obra

En la reseña de LA REVOLTOSA (1897) referí, al hablar de sus precedentes, que Fernández Shaw y Chapí tenían entre manos MARGARITA LA TORNERA, cuando el músico le pidió entre tanto una obra en un acto, que fue EL CORTEJO DE LA IRENE (1896) y a raíz de su éxito le recomendó adaptar LA FIERECILLA DOMADA al ambiente madrileño, recomendándole para esa adaptación a José López Silva, lo que tuvo lugar en LAS BRAVÍAS (1896), también con éxito. Esto quiere decir que aunque la obra que nos ocupa no se terminó hasta 1906 y no se estrenó hasta 1909, su “fase estética” data de trece años antes del estreno. Fue por entonces cuando Peña y Goñi expresó a Chapí su interés en presentarle a Carlos Fernández Shaw y éste que se había comprometido en su momento con Zorrilla para escenificar su leyenda MARGARITA LA TORNERA (compuesta por el célebre literato formando parte de sus “Cantos del Trovador” escritos entre 1841 y 1842) le propuso al compositor iniciar la colaboración con dicha obra, diciéndole más o menos “Me parece bien, pero debíamos dejarlo para más adelante. Ese asunto es merecedor de que se estudie despacio para hacer con él una producción de gran envergadura. Mientras ¿por qué no me escribe una obra en un acto?”. Es indudable que el gran músico llevó en su mollera esta ingente obra muchos años, pero no fue hasta el verano de 1905 cuando, recluyéndose en Garrincho Alto (una casa de campo situada entre las poblaciones alicantinas de Monóvar y Pinoso) acometió el proyecto definitivamente, y ya el 23 de julio comunicó al libretista que había terminado el primer acto y el 28 de agosto que había terminado la obra. Chapí instrumento la ópera en el verano de 1906, pero el Teatro Real, siempre remiso a abrir sus puertas a la ópera española pese a la categoría y fama de sus autores, no la acogió hasta el 24 de febrero de 1909, recibiendo su autor ovaciones clamorosas y representándose ocho veces seguidas, las primeras dirigidas por el compositor que luego fue sustituido por Ricardo Villa, pues Chapí se encontraba ya enfermo muriendo pocos días después.

El libreto de la obra se basa directamente en la obra de Zorrilla antes mencionada, pero no era original del mismo, pues Sagardía informa que Mariano de Cavia escribió que esta leyenda ya la habían contado Alfonso el Sabio, Lope de Vega y hasta San Alfonso María de Ligorio en cierto libro intitulado “Glorias de María”. En Zorrilla fue claro predecente del Tenorio, con personajes paralelos como Don Juan de Alarcón (luego Don Juan Tenorio), Margarita (Doña Inés), Don Lope (Don Luis Mejía) y hasta Gavilán (Ciutti), pero varía radicalmente el desenlace, pues mientras en MARGARITA LA TORNERA es la Virgen la que realiza un milagro, ocupando su puesto de tornera entre las monjas para salvar a Margarita y Don Juan se condena y muere fulminado, en el Tenorio Don Juan es el que encuentra la salvación por la intercesión de Doña Inés.

Musicalmente la partitura encierra fragmentos bellísimos: la declaración de amor de Don Juan de Alarcón a Margarita; el abandono del convento por la tornera, después de una terrible lucha entre sus deberes religiosos y su amor por Don Juan, que coincide con el paso de la comunidad por los claustros al tiempo que estalla una tempestad; la zarabanda, el cuartetino de Margarita, Sirena, Don Juan y Don Lope; la fiesta en el casón de los duendes y el cuadro último, el regreso de Margarita, que se inicia nada más decir “Por fin ¡mi convento!. Una pieza de las que más destacan es la Trova o Serenata, verdaderamente conmovedora que canta Don Juan de Alarcón ante la reja de la celda de Margarita e interviene ésta y Gavilán y que empieza con las palabras “¡Margarita! Margarita misteriosa; mariposa, que la luz buscando vas”.

El compositor

Ruperto Chapí y Llorente nació en Villena (Alicante) el 27 de marzo de 1851 y murió en Madrid el 25 de marzo de 1909. Su quintoabuelo, Claudio Sapi era oriundo de Lyon, pero a su hijo se le encuentra en Ayora, y su nieto vive ya en Villena. El apellido se transforma en Chapí posiblemente en 1708. Tras el paso de otras tres generaciones llegamos a la del padre del músico, barbero sangrador y, según el Espasa, gran aficionado a la música en una familia en que se aprendía solfeo al mismo tiempo que a leer y escribir. Primero Villena y luego Bocairente conocen la voluntad de hierro y el talento de un joven abnegado. En 1866 compuso ESTRELLA DEL BOSQUE, su primera zarzuela y en 1867 marcha a Madrid matriculándose en el Conservatorio y viviendo con mil apreturas hasta conseguir en 1872, junto con Bretón, el premio extraordinario del Conservatorio. Desde 1874 reside en Roma y París a causa de haber sido el primer español que logró la concesión del pensionado de número en la Academia de Roma, volviendo a Madrid en 1880. En 1873 compone ABEL Y CAIN, que el Diccionario de la Zarzuela reputa como su primera zarzuela, desde entonces han sido innumerables citando entre ellas MUSICA CLASICA (1880), LA TEMPESTAD (1881), EL MILAGRO DE LA VIRGEN (1884), LA BRUJA (1887), LAS HIJAS DEL ZEBEDEO (1889), EL REY QUE RABIO (1881), EL TAMBOR DE GRANADEROS (1894), LAS BRAVIAS (1896), LA REVOLTOSA (1897), PEPE GALLARDO, LA CHAVALA y CURRO VARGAS (1898), EL BARQUILLERO (1900), EL PUÑAO DE ROSAS y LA VENTA DE DON QUIJOTE (1902) y LA PATRIA CHICA (1907). Además compuso música religiosa, una sinfonía sobre DON QUIJOTE DE LA MANCHA, la famosa FANTASIA MORISCA y varias óperas de las que cito CIRCE (1902) y MARGARITA LA TORNERA (1909), los esfuerzos que hizo para la composición de esta última obra le llevaron a la muerte un mes después de su estreno, hora suprema que le llegó cuando en su delirio agónico balbuceaba la zarabanda de su ópera. Pese a tantas obras, hay que decir con Carlos Gómez Amat que “Bretón compuso numerosas óperas y Chapí cuenta con un extenso catálogo en varios géneros, pero uno y otro siempre serán los autores de LA VERBENA DE LA PALOMA y LA REVOLTOSA”.

No se puede olvidar su contribución tanto a la renovación de la Zarzuela rescatándola del italianismo en que estaba inmersa, como al fortalecimiento de los derechos de los autores primero con la creación en 1895/6 de la Sociedad de Autores Compositores y Editores de Música que cristalizó finalmente en la Sociedad de Autores formada en 1901 con la ayuda de Silesio Delgado y pese a los ataques de los mismos autores que se oponían a su redención: ¡Vivan las caenas si parecen buenas y son de reloj!

Los libretistas

Carlos Fernández Shaw nació en Cádiz el 23 de septiembre de 1865 y murió en Madrid el 7 de junio de 1911. Licenciado en Derecho sin llegar a ejercer. Poeta, escritor y periodista. En el campo de la música teatral destacó como libretista, sobre todo en las siguientes obras, casi todas en colaboración, con López Silva: LA CHAVALA, LA REVOLTOSA Y LAS BRAVIAS (todas con música de Chapí), con Arniches: LA CANCION DEL NAUFRAGO (música de Morera), otras en solitario MARGARITA LA TORNERA (MÚSICA DE Chapí) DON LUCAS DEL CIGARRAL (música de Vives) o LA VIDA BREVE (música de Falla).

Sinopsis

En el primer cuadro del Acto I nos encontramos en una plaza de Palencia al atardecer. Cuando se levanta el telón aparece el criado Gavilán, al que han dado de palos en una de las correrías galantes de su amo, Don Juan de Alarcón. Se queja de la mala vida que lleva por culpa de la carrera licenciosa de su amo, al que sin embargo profesa afecto y fidelidad. Llega Don Juan feliz y orgulloso, alardeando de su fortuna con las mujeres. Su última conquista ya ha pasado a la historia y ahora busca algo más difícil: seducir a una monja, la hermosa Margarita, que es tornera del convento que está en esa plaza. Don Juan le cuenta a su criado cómo enamorar a la joven y le participa su propósito de huir con ella esa misma noche. Gavilán se espanta de tal hecho, que considera sacrílego, pero Don Juan se burla de él. Llegan los labradores de las faenas del campo. Las campanas del convento tocan al Ángelus y todos se santiguan. Luego los labradores se van. Aparece ahora un grupo de colonos que han ido a interesarse por la salud de su patrón, Don Gil, el padre de Don Juan. Se entabla una discusión entre éste y los colonos y ellos le hacen saber la tristeza y postración en que se encuentra su padre debido a los disgustos que le da su hijo. Conmovido por estas noticias Don Juan se dirige a casa de su padre.

En el cuadro segundo, de noche en el exterior del convento. A pesar de las advertencias de Gavilán, Don Juan está dispuesto a llevar a cabo su propósito. Todo está preparado. Se acerca a una reja del convento y llama a Margarita con dulces palabras y ella le contesta desde el interior, entablándose un apasionado dúo. Ambos convienen en que la huida será esa noche a las dos. Gavilán advierte que podrían caerles diez años de cárcel, pero su amo sólo piensa en tener a Margarita entre sus brazos.

En el cuadro tercero, la misma noche, en el claustro del convento. Se aproxima una tormenta. Suenan el viento y la lluvia. Aparece Margarita en estado de agitación. Tiene presentimientos de desgracias y peligros, pero se da valor diciéndose que Don Juan la librará de todos los males, la tornera, que es muy devota de la Virgen, se arrodilla ante su imagen y le pide que la proteja. Se oye el rezo de las monjas, ajenas al conflicto en el que se encuentra Margarita. Venciendo sus escrúpulos y llamada por el amor, la monja decide huir esa noche con Don Juan. Sin embargo, todavía lucha entre el amor divino y el amor humano. Arrecia la tormenta y dan las dos de la madrugada en el reloj de la torre. Margarita enciende una vela a la Virgen, pone unas flores a sus pies y deposita las llaves de la puerta del convento ante la imagen venerada, encomendándose a ella. Se escucha la voz de Don Juan llamando a Margarita. El amor es más fuerte y la joven trepa por una escala para saltar la tapia del sagrado recinto y huir con su seductor.

En el cuadro primero del Acto II, estamos en Madrid en el interior del Corral de la Pacheca. Un animado bullicio de gente de toda clase y condición llena el festivo ambiente del corral. Caballeros, estudiantes, mosqueteros y bailarinas aparecen en escena. Llega Don Juan y su oponente, Don Lope, ambos por distintos lados. Los dos van buscando a Sirena, una célebre bailarina. Se entonan unas coplas y se danza una zarabanda. Al terminar aparece toda radiante la hermosa Sirena, que es saludada por todos con entusiasmo. Don Lope se dirige a ella y proclama ante todos que Sirena dejará el teatro por su amor. Ambos parecen muy felices. Don Juan, que ya había tenido relaciones con Sirena, se siente celoso. Gavilán sirve ahora a Don Lope por indicación del propio Don Juan a modo de espía para que le ponga al corriente de todos los planes de su enemigo. Vuelve el baile al corral con otra zarabanda. Aprovechando un momento en que Sirena se queda sola Don Juan se acerca a ella y le recuerda su pasada felicidad. Ella le dice que él tiene ahora otra mujer, a lo cual Don Juan le replica que la abandonará si ella se aviene a volver con él. Es el momento de salir a escena de la hermosa bailarina, que es reclamada por el público. Sirena baila en medio de la admiración de todos los presentes.

En el cuadro segundo, de noche, en una calle de Madrid, Margarita, que ha visto lo ocurrido en el Corral, se lamenta amargamente del trato que recibe de Don Juan, de sus promesas incumplidas y de su carácter voluble. Es tanto su dolor que llega a imaginar que esa situación no es real y que Don Juan sólo la quiere a ella. La gente empieza a salir del Corral y Margarita se esconde entre las sombras para no ser observada. Salen Sirena y Don Lope en amoroso coloquio y poco después el propio Don Juan, que sigue a la pareja con notorio enfado. Don Lope dice a Sirena que ha preparado una gran fiesta para ella en su palacio y Don Juan, que lo ha oído se dispone él también a asistir pese a no haber sido invitado. Margarita, que ha sido testigo de toda la escena, trastornada por el dolor, decide que ella también asistirá a la fiesta.

El tercer cuadro se desarrolla en un salón del Casón de los Duendes. Los criados de Don Lope, entre ellos Gavilán, preparan la fiesta. Gavilán cuenta la misteriosa historia del palacio llamado el Casón de los Duendes. Llegan Don Lope y los invitados. Comienza la fiesta. Son las dos de la madrugada, la hora de los duendes, pero Sirena se ríe de esta superstición y canta y baila una zarabanda ante el regocijo de todos los presentes. De pronto se oye una algarabía y aparece Don Juan, quien, de modo altanero, le dice a Don Lope que viene a reclamar lo que es suyo. Sirena le pertenece y viene a por ella. Cuando ambos caballeros van a llegar a las manos aparece Margarita proclamando ante todos que Don Juan es suyo y que no saldrá de allí sin él. Todos se ríen de ella, pues conocen bien a Don Juan pero éste, en un arranque de hidalguía, defiende a la joven. Ambos rivales se provocan y el duelo parece inevitable. En efecto, los dos caballeros desenvainan sus espadas y empiezan a luchar. Los criados anuncian que la ronda de alguaciles ha entrado en el palacio debido al tumulto ocasionado. En el momento en que entran los guardias Don Juan hiere en el pecho a su rival. Viendo que su señor está en peligro de caer preso, Gavilán abre una puerta secreta y por ella escapa su amo. Cuando la ronda va tras él, Margarita se interpone cubriendo con su cuerpo la puerta por donde ha huido su amante.

El cuadro primero del Acto III se sitúa de nuevo en Palencia, es de noche en la Plaza de la Iglesia del Convento. Han pasado dos años desde que Margarita abandonó el convento. Los fieles salen de la iglesia. Don Gil, el padre de Don Juan, ha muerto. Gavilán se lamenta de todo lo ocurrido. Aparece Don Juan pobremente vestido. Su antiguo criado le comunica la muerte de su padre y el calavera siente remordimientos. Durante los últimos tiempos ha pensado en cambiar de vida para convertirse en un hombre bueno y cabal, pero quizá sea demasiado tarde. Gavilán le pone al tanto de los acontecimientos. Don Lope curó de su herida. Sirena le abandonó y Margarita, después de presa y libertada, huyó de Madrid: no se ha vuelto a saber de ella. Sin embargo en Palencia todos afirman que la tornera jamás abandonó el convento y que todos los días, sin faltar uno, estuvo allí. Don Juan no cree nada de eso, pese a que Gavilán afirma que él mismo la ha visto en el convento. De pronto aparece Margarita, que sin reparar en nada de lo que tiene alrededor se dirige al convento como atraída por una misteriosa fuerza. Al llegar a la puerta la descarriada implora el favor de la Virgen y su perdón. Del interior del templo surge una dulce voz que dice "Si", y las puertas se abren de par en par. Don Juan, que ha observado todo esto, se dirige hacia Margarita confesándole que ha estado buscándola, que la ama de verdad. Ella le rechaza, él insiste, Margarita vacila, se escuchan cantos celestiales que reclaman a la joven. Don Juan intenta atraer de nuevo a Margarita, pero ella lo rechaza definitivamente y entra en la Iglesia. El seductor la sigue, pero es fulminado al intentar traspasar el sagrado recinto.

El cuadro segundo tiene lugar en el interior de la Iglesia del Convento. Aparece Margarita con el mismo traje de monja del primer acto. Guiada por una blanquísima luz lunar, camina hacia el claustro del convento. Al llegar al altar mayor ve su propia imagen rodeada de una aureola blanca. Margarita le pregunta quién es y la imagen le responde que es Margarita la tornera y que lleva en su puesto dos años. La aparición se transforma en la imagen de la Virgen tal y como estaba en el primer acto. Margarita comprende al fin el milagro y se postra extasiada con los brazos abiertos mientras la imagen de la Virgen se eleva hacia el cielo en medio de una deslumbrante transfiguración y de voces angelicales que llenan el templo.

Índice de escenas

Basado principalmente en la carátula de la única versión discográfica disponible y confrontada con el libreto anexo a esa grabación, que advierte que se han omitido algunos fragmentos, la cosa queda así (Acto I: escenas 1, 2 y 3 del cuadro primero, escenas 4, 5 y 6 del cuadro segundo y escenas 7, 8, 9 y 10 del cuadro tercero; Acto II: escenas 1, 2, 3 y 4 del cuadro primero, escenas 5, 6, 7 y 8 del cuadro segundo, y escenas 9, 10, 11, 12 y 13 del cuadro tercero; Acto III: escenas 1, 2, 3, 4 y 5 del cuadro primero y escenas 6, 7 y 8 del cuadro segundo; salvo error se omiten en la grabación la escena 6 del acto II y las escenas 1, 2 y 7 del acto III, que por tanto no se detallan en el siguiente índice).

Acto I: 1. Orquesta y coro “Bribón, bribón”. 2. Gavilán “¡Dios mío, allí viene! 3. Don Juan “¡Toda España!”. 4. Gavilán “Por Dios señor os lo ruego”. 5. Orquesta y Don Juan “Ven aquí. Sígueme”. 6. Don Juan ¿Lo ves? ¿Lo ves? 7. Margarita “¡Qué cielo tan triste! 8. Margarita “¡Las dos! ¡Cielo santo! 9. Margarita “De nada sospechan”. 10. Margarita y Don Juan “Parece que el viento”.

Acto II: 1. Coro “¡Las bailarinas! Abridles paso”. 2. Coro “Ándalo, zarabanda”. 3. Sirena, Don Lope, Don Juan y Gavilán “Allí Don Lope”. 4. Coro, Don Lope, Don Juan y Gavilán “Viva, viva”. 5. Margarita “Esas voces me espantan”. 7. Sirena, Don Lope y Don Juan “¿Quién viene? ¿Quién llega? 8. Margarita “Qué temible desvío”. 9. Gavilán, coro y Margarita “¡Más aprisa, más aprisa!.....Hace mucho tiempo ya…..Ya viene Don Lope”. 10. Sirena, Don Lope y Gavilán “Sirena no se asusta……Zarabanda…..A beber”. 11. Don Juan, Don Lope, Sirena y Gavilán “Soy quien soy”. 12. Margarita, Don Juan, Don Lope y Gavilán “Señor Don Juan de Alarcón……Alto a la ronda”. 13. Sirena y Margarita “¡Se escapa! ¡Dios mío!”.

Acto III: 3. Orquesta y Gavilán “Por mal de mis culpas”. 4. Gavilán y Don Juan “¡Es el! ¡Es el!........ Y entonces soñando”. 5. Margarita “¡Por fin! ¡Mi convento!......¡Oh! ¡Sí Margarita!........¡Oh! ¡Me abandonas!”. 6. Orquesta y Margarita “¡Qué esplendida luna! 8. ¿Qué he visto, Virgen Santa?

Personajes

Los principales son los siguientes:

Margarita: Monja tornera que se fuga con Don Juan. Mezzosoprano
Sirena: Mujer ligera, amorío de Don Juan y Don Lope. Soprano
La tornera: La Virgen que suplanta a Margarita hasta su vuelta. Soprano
Don Juan de Alarcón: Precedente del Tenorio enamorado de Margarita. Tenor
Gavilán: Criado de Don Juan. Bajo
Don Lope de Aguilera: Rival de Don Juan. Barítono

Discografía

Sólo me consta la siguiente versión:

RTVE 2002 Luis Francisco García Navarro y cantan Plácido Domingo, Elisabete Matos, Angeles Blancas, Stefano Palatchi, Angel Odena y María Rey-Joly. Grabación en directo desde el Teatro Real de Madrid de las representaciones que tuvieron lugar los días 16 y 19 de diciembre de 1.999.

Bibliografía

He utilizado la siguiente:

“Diccionario de la Zarzuela”, coordinado por Emilio Casares Rodicio.
“El libro de la zarzuela”, de editorial Daimon.
“Enciclopedia Espasa”
“Historia de la zarzuela”, volúmen I, de Juan Arnau (Zacosa).
“Chapí” de Angel Sagardía. Editorial Espasa Calpe
“Ruperto Chapí” un hombre excepcional” de Vicente Prats Esquembre (Gráficas Díaz, S.L. de Alicante)
“El mundo de la zarzuela” de Salvador Valverde.
“Bretón y Chapí”, apartado del artículo “La Música” de Carlos Gómez Amat en Historia de España de Menéndez Pidal, tomo XXXVI**
La sección “cantables” de nuestra página web para la sinopsis. Gracias a Pepi y colaboradores.

Marbella, 1 de octubre de 2007

Firmado: Diego Emilio Fernández Álvarez

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