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El juramento

Zarzuela en tres actos
Texto original de LUÍS DE OLONA
Música de JOAQUÍN GAZTAMBIDE
Estrenada el 20 de diciembre de 1858 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid


Elenco del estreno

María: JOSEFA MORA, Baronesa: LUISA SANTAMARÍA, Marqués: TIRSO DE OBREGÓN, Carlos: RAMÓN CUBERO, Conde: FRANCISCO CALVET, Peralta: FRANCISCO SALAS, Sebastián: VICENTE CALTAÑAZOR

La obra

Un aparte merece el barítono Tirso de Obregón, al que Salvador Valverde atribuye el ochenta por ciento del éxito por su soberbio porte y la melosidad de su palabra que engatusó a Isabel II engarzándolo en su amplia colección de amores y amoríos. La zarzuela logró un enorme éxito que se mantuvo hasta la década de 1920; en la presentación del DVD citado en el apartado de videograbaciones de esta reseña, Miguel Roa entrevistado por José Luis Téllez, se hace eco del comentario de Sagi Vela, a cuyo elogio me uno desde aquí, en el sentido de que de niño la oyó mucho representada por su padre y que el mismo la llevó a los escenarios, pero la cruda realidad es que había desaparecido hasta que el Teatro de la Zarzuela la ha recuperado el pasado 2000. Yo sólo conocía hasta hace poco la romanza “Cuan brilla el sol” por Marcos Redondo (incluso antes de su edición por Blue Moon, a través de la página de la UCLM -Universidad de Castilla la Mancha-) y el comentario que desgraciadamente me toca hacer ahora empequeñece al que ya hice en la reseña de CURRO EL DE LORA y si entonces exclamé ¿Cuántos curros de lora yacerán ignorados? ahora ya sabemos algo más: centenares de obras extraordinarias están en esa situación, prácticamente todas las compuestas por el “grupo de los cinco” salvo Barbieri y mientras los aficionados hacemos como aquellas liebres que discutían si eran galgos (montajes más o menos vistosos) o podencos (profesionales o aficionados) la jauría que las perseguía se las tragó. ¡Claro! Es que nuestras zarzuelas son muy antiguas, están pasadas de moda, hay que desnaturalizarlas para poder verlas y oírlas. Pues miren, ésta que nos ocupa es coetánea a los grandes triunfos de Verdi y los italianos, ahí está la diferencia, los cuidan como oro en paño que son.

El Diccionario de la Zarzuela se hace eco de la aclaración de Olona en el sentido de que el libreto, aunque basado en uno francés, es original. Salvador Valverde señala que Olona encontró el argumento en “La rose de Peronne”, ópera cómica de Mercadante, creo que puede tratarse de una confusión de Valverde, pues resulta que Mercadante lo que sí compuso en 1837 es una ópera cómica titulada “Il giuramento” con libreto de Gaetano Rossi, todo italiano, que ha sido profusamente grabada, la última vez, que me conste, en 1993 y por Plácido Domingo y Agnes Baltsa en 1979. Rastreando en Internet encuentro una obra de Adolfo Adam (el autor de Giselle) titulada “La rose de Peronne” con libreto de Leuven y Dennery que fue estrenada en la Opera Cómica de París el 12 de diciembre de 1840.

Para mi gusto lo mejor es el preludio, la romanza del Marqués “Cuan brilla el sol”, la de Carlos “Gracias fortuna mía”, el dúo del piano y el dúo final de soprano y barítono “Guarde Dios al gentil marido”

El compositor

Joaquín Romualdo Gaztambide y Garbayo. Nació en Tudela (Navarra) el 7 de febrero de 1822 y murió en Madrid el 18 de marzo de 1870. Muertos sus padres, encontró apoyo y protección en un tío suyo que, vista la disposición musical del huérfano, lo puso bajo la dirección del maestro de capilla de la catedral de Tudela Don Pablo Rubla, enviándolo después a Pamplona, en donde estudió piano y composición con el maestro Guelbunzu. En 1842 se trasladó a Madrid, matriculándose en el Conservatorio en piano y composición, clases dirigidas, respectivamente, por Pedro Pérez Albéniz y Ramón Carnicer. En 1844, su amistad con el barítono Francisco Salas le valió para ser nombrado Director de coros del Teatro de la Cruz, donde actuaba una compañía de ópera. Desde entonces se dedicó a la composición de zarzuelas, algunas de ellas en colaboración. Tuvo fama el maestro de un carácter algo avinagrado y de él se cuenta la opinión que le mereció Gayarre cuando en sus inicios el famoso tenor se sometió a una prueba, el dictamen fue “¿Y tu quieres ser tenor? ¡Pues hijo, ni para corista vales!”. Algo parecido al “¡No sirves!” que espetó a Marcos Redondo el maestro de capilla de la catedral de Ciudad Real Don Nicolás Fernández Arias, en parecidas circunstancias pero cincuenta años después. ¡Menudos descubridores de talentos! Murió a los 48 años tras sufrir una operación de hígado.

Ha pasado a la posteridad, además de por su obra, por haber formado parte de la sociedad comanditaria creada para el establecimiento de la zarzuela en España, junto con Barbieri, Oudrid, Hernando, Inzenga, Luis de Olona y Francisco de Salas, empresa que culminó con la creación de un teatro específico para el género, que fue desde el 10 de octubre de 1856 el Teatro de la Zarzuela. También Gaztambide fue componente, junto con el pionero Hernando, Oudrid, Barbieri e Inzenga del “grupo de los cinco” de grandes músicos españoles que iniciaron la zarzuela grande, muy italianizada todavía pero que dio lugar más tarde a la explosión de los Bretón, Chapí etc… A este respecto me hago eco de los comentarios del padre Federico Sopeña volcados en obra abajo citada que señala que deben desbaratarse dos tópicos en relación con el verdadero nacimiento de la zarzuela, uno es ligarla con el género del mismo nombre cultivado en el Madrid cortesano del siglo XVII presentándola así como representación del nacionalismo musical, falso supuesto que queda clarificado sólo con señalar los títulos de más éxito de los compositores citados, concluyendo “que lo que hay de nacional en las famosas jotas de Oudrid, lo que hay de alusiones campesinas en algunos títulos no bastan para hablar de nacionalismo, más aun cuando no pocas de esas obras son arreglos de otras francesas”; el otro tópico es el de negar a la zarzuela todo valor, heredando los feroces ataques de Pedro Antonio de Alarcón, que Sopeña considera muy injustos al estimar a los citados compositores como buenos músicos que, ante el rechazo continuo por parte del Teatro Real hacia una posible ópera española, acuden a la zarzuela en busca del éxito popular y del beneficio económico, pero siempre con la nostalgia de la ópera grande. Apuntala Sopeña esta opinión constatando el fracaso de Hilarión Eslava con el intento de su “España Musical” y el hecho de que al inaugurarse el Teatro Real solo tuvieron cabida en él tres obras españolas, ILDEGONDA en 1854, ISABEL LA CATOLICA en 1855 y MARINA (ya convertida en ópera) en 1870, todas ellas de Arrieta, músico que, a la sazón menospreciaba al “grupo de los cinco” como tuve ocasión de plantear en la reseña de MARINA.

En 1849 estrenó su primera zarzuela en dos actos LA MENSAJERA y además, desde entonces, en un acto: A ULTIMA HORA (1850), ESCENAS DE CHAMBERI, con Hernando, Oudrid y Barbieri (1850), EL ESTRENO DE UN ARTISTA (1852), LA COTORRA (1853), EL AMOR Y EL ALMUERZO (1856), EL LANCERO (1857), CASADO Y SOLTERO (1858), UN PLEITO (1858) zarzuela de la que Gayarre incluía una romanza en sus recitales, UNA VIEJA (1860) que es de las pocas obras que cuentan con alguna grabación discográfica, en este caso la Cavatina “Un español que viene” cantada por Antonio Cortis en 1925), ANARQUIA CONYUGAL (1862), UNA NIÑA (1861), LA EDAD EN LA BOCA (1861), UNA HISTORIA EN UN MESON (1861), EN LAS ASTAS DEL TORO (1862) obra que cantó Gayarre antes de su fama, cuando bajo el seudónimo de Sandoval participó en una compañía de zarzuelas por Aragón junto con su amigo el barítono Francisco Salas y que constituyó un fracaso) y ANTES DEL BAILE, EN EL BAILE Y DESPUES DEL BAILE (1864), en dos actos: LAS SEÑAS DEL ARCHIDUQUE (1850), LA PICARESCA, con Barbieri (1851), TRIBULACIONES (1851) y EL HIJO DEL PUEBLO (1859), en tres actos: EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO (1852), EL SECRETO DE LA REINA, con Hernando e Inzenga (1852), EL VALLE DE ANDORRA (1852), DON SIMPLICIO BOBADILLA, con Hernando, Barbieri e Inzenga (1853), LA CISTERNA ENCANTADA (1853), EL HIJO DE FAMILIA, con Oudrid (1853), UN DIA DE REINADO, con Oudrid, Barbieri e Inzenga (1854), CATALINA (1854), ESTEBANILLO, con Oudrid (1855), LOS COMUNEROS (1855), ENTRE DOS AGUAS, con Barbieri (1856), AMAR SIN CONOCER, con Barbieri (1858), EL JURAMENTO (1858), DEL PALACIO A LA TABERNA (1861), EL DIABLO LAS CARGA (1860), LAS HIJAS DE EVA (1862), MATILDE Y MALEK-ADEL, con Oudrid (1863), LA CONQUISTA DE MADRID (1863), LOS CABALLEROS DE LA TORTUGA (1867) y LA VARITA DE VIRTUDES, MAGIA (1868), en cuatro actos: POR SEGUIR A UNA MUJER, con Hernando, Barbieri, Oudrid e Inzenga (1851), EL SARGENTO FEDERICO, con Barbieri (1856) y LOS MADGYARES (1857).

El libretista

Luis Olona Gaeta nació en Málaga en 1823 y murió en Madrid (en Barcelona, según el Espasa) el 13 de junio de 1863. Poeta y autor dramático español que hizo en su ciudad natal sus primeros pinitos pasando luego a Madrid, donde estudió Derecho, que no ejerció. Fue también empresario de teatros y socio, junto con los compositores del “grupo de los cinco” Hernando, Inzenga, Oudrid, Gaztambide y Barbieri y el barítono Francisco de Salas, de la sociedad en comandita creada para el establecimiento de la zarzuela en España, empresa que culminó con la creación de un teatro específico para el género, que fue desde el 10 de octubre de 1856 el Teatro de la Zarzuela. Entre sus numerosas obras destaco LA MENSAJERA, EL JURAMENTO Y LOS MADGYARES con música de Gaztambide, ENTRE MI MUJER Y EL NEGRO, de Barbieri, EL POSTILLON DE LA RIOJA de Oudrid, EL CAMPAMENTO de Inzenga, EL DUENDE de Hernando, EL SARGENTO FEDERICO de Gaztambide y Barbieri y POR SEGUIR A UNA MUJER de Hernando, Barbieri y Gaztambide.

Sinopsis

La acción transcurre durante el reinado de Felipe V en España, en 1710. El Conde del Arenal ha educado a María, la hija de su mayordomo difunto. Ésta y Carlos, su sobrino, que han crecido juntos, se han enamorado, pero ocultan esta pasión, debido a las diferencias sociales. Al regreso de una cacería, el Conde se hace gala de su buena puntería, aunque su criado Sebastián, los desmiente. Una vez repartida la caza, quedan solos en escena María y Carlos, que ha de incorporarse inmediatamente a su regimiento, y asegura a su amada que, por encima de las diferencias sociales, la hará su esposa. El Conde explica a Sebastián que tiene el proyecto de casarse con la Baronesa de Aguafría, pese a la diferencia de edad, para zanjar así un pleito que separa a ambas familias desde hace tiempo. Sebastián aprovecha la oportunidad para ofrecerse a su vez como esposo de María, a la que ama desde siempre, recibiendo de su señor una respuesta muy esperanzadora. El coche de la Baronesa de Aguafría sufre un accidente y ha de alojarse en la quinta. Asombrada comprueba que se encuentra en las posesiones de su prometido, sintiéndose bastante estafada al descubrir su edad, al mismo tiempo que se despierta en ella una inmediata pasión hacia Carlos. El Conde anuncia la doble boda que va a celebrarse. Carlos expresa su amor por María y el deseo de hacerla su esposa, a lo que el Conde se opone por las diferencias sociales que los separan. María, al ver que Carlos se somete sin protestar a la voluntad de su tío, acepta casarse con Sebastián. María, a solas con su dolor, es descubierta por el Marqués de San Esteban que llega en compañía del cabo Peralta, pidiendo hospitalidad. Carlos y el Marqués se conocen desde hace tiempo y cuando éste se entera del problema sentimental del amigo, le promete su ayuda, con la condición de que le deje obrar con entera libertad. María quiere retirarse a un convento, pero ante la sorpresa de todos, el Marqués pide su mano. No es menor el sobresalto de Sebastián cuando al volver con el notario, se entera de que María se casará con el Marqués.

Ha pasado un mes desde la boda y nadie ha podido abandonar la quinta debido al cerco de las tropas austriacas. María y el Marqués se alojan en habitaciones separadas, algo que causa bastante extrañeza. La propia María está dispuesta a pedir una aclaración. El Conde, por otro lado, está enfurecido por las galanterías que la Baronesa recibe del Marqués. Aparece Carlos, que recuerda los dulces momentos que vivió con María en esa mansión. Cuando se entera por Peralta de lo acontecido, se siente traicionado hasta el punto de querer matar al Marqués. Pero éste, inmediatamente, le aclara la situación. Para evitar la deshonra de una condena a muerte a causa de un duelo, ha jurado a su general dejarse matar en el campo de batalla. Al ser el esposo de María, ésta a su muerte heredará su posición, pudiendo casarse entonces con Carlos. Conmovido por tanta generosidad, Carlos acepta retirarse pero antes deja una nota a María donde le indica su próximo retorno. María se encuentra con el Marqués y le reprocha su despego y los galanteos que destina a la Baronesa. Para dulcificar la situación, ambos cantan al piano un dúo. María descubre entonces el billete de Carlos y se siente inquieta y distraída. Cuando María y Carlos se reencuentran, aquélla le rechaza asegurando que ama a su marido. El Marqués, escondido, ha escuchado toda esta conversación y cuando se despide de Carlos, camino del campo de batalla, deja entrever que el también ama a María. Indignado, Carlos se confía a la Baronesa pero la dama le hace entrar en razón, descubriéndole la generosidad de su amigo. Carlos se propone salvar al Marqués aunque sea a costa de su propia vida. María se encuentra con Peralta y le pregunta ansiosa por qué está ensillado el caballo de su marido, recibiendo del cabo respuestas evasivas. Finalmente, aparece Sebastián con la noticia de que el Marqués ha partido. María ordena que preparen el coche para seguir al amado esposo.

En el campamento del ejército español, se escucha el canto de unos soldados. María y Sebastián han llegado al campamento, seguidos por el Conde y la Baronesa. Carlos intenta persuadir al Marqués de que no se deje matar en la batalla. Sebastián, que ha intentado sonsacar datos a Peralta, sólo ha logrado emborracharse con él. Los dos cantan unas animadas coplas. El Marqués ordena a Peralta que lleve una carta a su esposa y se quede con ella hasta la tarde del día siguiente. Pero el cabo intuye sus intenciones y se niega a abandonarle. María aparece y declara todo su amor al Marqués y cuando éste va a expresarle los mismos sentimientos, se escucha el toque de diana, obligándole a partir a la batalla. Repentinamente, aparecen Carlos y la Baronesa. Carlos, por medio de la Baronesa, ha logrado el perdón real para el Marqués, que contento lo acepta, pero quiere renunciar a María en favor de su amigo. Entre todos le convencen del amor de su joven esposa y la obra acaba con la unión feliz de la pareja.

Índice de escenas

Zarzuela en tres actos con los siguientes números musicales:

Acto I: 1. Preludio e Introducción “¡Ellos son! ¡Ellos son! 2. Coro y Cavatina de la Baronesa ¡Torpe! Señora, sosegaos. 3. Romanza de María “¡Ah! Yo me vi en el mundo desamparada”, Romanza del Marqués “Cuan brilla el sol en la verde pradera” y Terceto “Guarde Dios a la niña hermosa”. 4. Final del Primer Acto “Su rara hermosura, su dulce candor”.

Acto II: 5. Introducción y Coro de la murmuración “Vedle que pensativo…..Dicen que María llora sin cesar”. 6. Cavatina de la Baronesa “¡Ja. Ja. Ja! ¡Oh que Marqués!”. 7. Romanza de Carlos “Gracias fortuna mía”. 8. Dúo del piano “Es el desdén acero de doble filo”. 9. Dúo de María y Sebastián “¡Ah! Ya no hay duda. ¿Qué os sucede?”.

Acto III: 10. Introducción y Coro de la diana “Soldados de la ronda, partamos ya”. 11. Brindis y dúo de Sebastián y Peralta “¡Brindis! ¡A la fortuna y a la victoria!”. 12. Dúo de María y el Marqués “Guarde Dios al gentil marido”. 13. Final “¡Ah! Risueña brilló la aurora”.

Personajes

Los principales son:

María: Acogida por el Conde y enamorada de Carlos. Soprano.
Baronesa: Bella viuda que se enamora de Carlos. Soprano.
El Marqués de San Esteban: Amigo de Carlos que casa con María. Barítono.
Carlos: Sobrino del Conde. Barítono.
Conde del Arenal: Partidario de Felipe V. Bajo.
Peralta: Cabo del ejército y amigo del Marqués. Barítono.
Sebastián: Criado del Conde. Tenor cómico.

Discografía

Aunque no hay ninguna grabación comercializada por sello discográfico alguno, existen dos, digamos domésticas:

De versión concierto celebrada en el Ateneo de Madrid y emitida por Radio Clásica el 5 de noviembre de 1994, actuando al piano Esther Firopide y cantando Montserrat Obeso, Elisabete Matos, José Julián Frontal, Luis Alvarez, Gregorio Poblador, Francisco Matilla y Emilio Sánchez.

De una representación en el Teatro de la Zarzuela en febrero de 2000 en que José Fabra dirigió a la Orquesta de la Comunidad de Madrid y Antonio Fauro a los Coros del Teatro de la Zarzuela. Cantan Beatriz Lanza en María, Teresa Verdera en Baronesa, Ismael Pons en el Marqués, David Menéndez en Don Carlos, Francisco Santiago en Conde, Marcos Moncloa en Peralta y Manuel de Diego en Sebastián.

Yo cuento además con una cinta de casette, grabada de Radio Clásica de la función del 16 de febrero, pero sólo del Acto I. Los cantantes fueron los mismos antes citados salvo en los papeles del Marqués que intervino Rodrigo Esteves, de la Baronesa que lo hizo Milagros Martín y del Conde que cantó Carlos Bru. El Director de Orquesta fue Miguel Roa.

En cuanto a fragmentos yo conozco y tengo la reciente versión de Carlos Bergasa de la romanza de Don Carlos “Gracias fortuna mía” dirigido por Luis Remartinez y la clásica de Marcos Redondo con Joaquín Torró, dirigidos por Antonio Capdevila en 1925 de la romanza del Marqués “Cuan brilla el sol.

En el catálogo de la Biblioteca Nacional, figuran además unos discos grabados en 1907 por Luisa Vela y Emilio Sagi Barba que contienen la romanza del Marqués “Cuan brilla el sol”, el dúo de la diana, debe referirse al coro de la diana “Soldados de la ronda” y el dúo del piano “Es el desdén acero de doble filo”. Y por último en la misma fuente figuran una grabación de Ernesto Hervás y la contralto R. Alonso del dúo de tiple y barítono del tercer acto “Guarde Dios al gentil marido” y otra grabación del mismo barítono en 1917 de la “salida del barítono” que supongo que será la tan reseñada romanza del Marqués.

Videograbaciones

Aunque no comercializada existe una grabación de la retransmisión en directo por Canal Clásico de RTVE desde el Teatro de la Zarzuela en febrero de 2000, con los mismos intérpretes que quedan citados en la correspondiente grabación completa de audio inserta en el apartado discográfico, aunque se trata de otra función ya que la Orquesta de la Comunidad de Madrid estuvo en esta ocasión dirigida por Miguel Roa.

Bibliografía

He utilizado la siguiente:

“Diccionario de la Zarzuela”, coordinado por Emilio Casares Rodicio.
“El libro de la zarzuela”, de editorial Daimon.
“Enciclopedia Espasa”
“Historia de la zarzuela”, volúmen I, de Juan Arnau (Zacosa).
“El mundo de la zarzuela” de Salvador Valverde.
“Los amantes de Isabel II” de Manuel Barrios, editado por Temas de Hoy (1ª. Edición 1994).
“Julián Gayarre: el tenor de la voz de angel” de Florentino Fernández Girbal, Ediciones Lira, tercera edición 1970.
“Opera, zarzuela y casticismo: La primera zarzuela”, capítulo IV del artículo “La Música” de Federico Sopeña Ibáñez en Historia de España de Menéndez Pidal, tomo XXXV**
Para la sinopsis he utilizado la página de cantables de nuestra página.

Marbella, 26 de agosto de 2008

Firmado: Diego Emilio Fernández Álvarez

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