foto (969K)

Emilio Vendrell


Tenor
Barcelona, 13 de enero de 1893
Barcelona, 1 de agosto de 1962


Nació en la barcelonesa calle de la Cera, el martes 13 de enero de 1893. El conocido maleficio de la fecha se hizo venturoso en él. El hogar donde vino al mundo era modesto. Su padre se ganaba el sustento como albañil. cursó las primeras letras en la Escuela Municipal del Parque de la Ciudadela y, según confesó después, fue un chico más travieso que aplicado. Sólo le gustaban la gramática y la música. Por eso, a los siete años, su madre lo ingresó en la Escolanía de Santa María del Mar, donde aprendió solfeo.

A los trece años tuvo que decidirse por un oficio y eligió el de albañil, siendo aprendiz de su padre. Mucha disposición mostró para manejar la paleta y la llana porque en él siguió, incluso cuando ya empezaba a ser conocido en los medios musicales como cantante de oratorios. Su brillante carrera se la debió al maestro Lluis Millet, director del Orfeó Català, quien le dio entrada en él cuando tenía diecisiete años. Tomó parte en muchos conciertos corales y gracias a la inapreciable ayuda y consejos de su director y a las lecciones de la antigua soprano Asunción Prades, depuró su estilo hasta conseguir que la voz sonara limpia y atractiva. Entonces fue nombrado primero tenor solista del Orfeó. Pronto llegó su gran oportunidad. Fue en 1921, durante un memorable concierto en el Palau de la Música con LA PASIÓN SEGÚN SAN MATEO, de Bach, donde cantó la parte del evangelista.

La revelación del albañil cantor corrió entre elogios por toda Barcelona. Quien cantaba a Bach como él lo hacía podía interpretar cualquier clase de música. su padre, orgulloso, hizo que abandonara el oficio y le animó para que se dedicara al canto. Por aquellos días se preparaba en el Teatro Tívoli el estreno de la zarzuela catalana DON JOAN DE SERRALLONGA, con libro de Francesc Pujols y música del maestro Enric Morera sobre la obra de Víctor Balaguer. Los protagonistas serían Emilio Sagi-Barba y Josefina Bugatto, pero faltaba un tenor. Alguien dio el nombre de Vendrell, que no pareció bien ni a la empresa ni a los intérpretes ya que le juzgaban como un tenor de sacristía. Al fin, como no encontraron a otro, fue contratado. La obra se estrenó en octubre de 1922 y Vendrell fue aplaudido con tanto entusiasmo que, según se dijo, Sagi-Barba llegó a mostrarse celoso. Interpretó también, en su traducción al catalán, MANON, de Massenet y LOHENGRIN, de Wagner; sus dos únicas incursiones en el campo operístico.

A partir de ese momento los éxitos fueron en aumento y también las remuneraciones. Hasta entonces sólo había cantado en catalán; la primera obra que cantó en castellano fue LA MONTERÍA, del maestro Guerrero, en el Teatro de La Zarzuela de Madrid. El autor, entusiasmado, le contrató para el estreno de LOS GAVILANES y escribió para él la romanza de la flor, con la que obtuvo un triunfo sensacional. En tan sólo dos años se convirtió en uno de los tenores favoritos del público. Ello le dio ánimos para cantar una obra que muchos consideraron superior a sus medios: DOÑA FRANCISQUITA, que interpretó por primera vez en 1924 en el Teatro Nuevo de Barcelona. Alcanzó un éxito tan rotundo y entusiasta que durante más de treinta años llegó a cantarla 1.315 veces, según sus notas. Y 884 salió a escena como el hermano “Rafael” en LA DOLOROSA, que estrenó en el Teatro Apolo, de Valencia, en mayo de 1930 con María Badía y Pablo Hertogs. En Barcelona despertó grandes oleadas de entusiasmo en papeles como el de “Eloi”, protagonista de CANÇÓ D'AMOR I DE GUERRA.

Aclamado con delirio alcanzó gran popularidad no sólo en España, sino en Argentina, Brasil, Uruguay, México y Cuba. Y pasaron veloces los años. Dejados atrás los antiguos esplendores, allá por el año 1950 actuaba en los cines de barrio de Barcelona, cantando después de la película sus queridas canciones catalanas. Poco después se retiró de la escena, al cumplir los sesenta años, con su última representación de DOÑA FRANCISQUITA en el Teatro Calderón de Barcelona.

Después, el que había sido aplaudidísimo tenor, tuvo un rasgo de modestia y humanidad conmovedor. Volvió al Orfeó Català, de donde había salido, como un orfeonista más. Su voz se fundió, anónima, con las de sus compañeros; hasta su muerte, acaecida el 1 de agosto de 1962. La última obra que cantó fue la MISA SOLEMNE, de Beethoven.

Grabaciones completas:

La montería, Los gavilanes, Baixant de la Font del Gat, Cançó d'amor i de guerra, La Dolorosa, La verbena de la Paloma, La Generala, Luisa Fernanda. Ed.: Odeón (1923-1932)

Doña Francisquita, La Dolorosa. Ed.: Columbia-Regal (1930)

Fragmentos y selecciones:

Don Joan de Serrallonga, La Santa Espina, Una aventura en París, Benamor, El dictador, Doña Francisquita, La bien amada, La bejarana, La joven Turquía, La severa, Margaritiña, Dios salve al rey, Los de Aragón, El caserío, El huésped del sevillano, La ventera de Ansó, Los flamencos, La corte del amor, Los claveles, Charivari, La Dolorosa. Ed.: Odeón (1922-1929)
BotonMenu
BotonVolver