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José Mardones


Bajo
Fontecha (Álava), 14 de agosto de 1858
Madrid, 4 de mayo de 1932


José García de Mardones y Ortiz de Pereda, nació en Fontecha (Álava), el 14 de agosto de 1858. Hijo de una familia de labradores acomodados, desde la infancia destacó por su extraña voz que, al parecer, no era como la de sus compañeros. Marchó muy joven a Briviesca (Burgos) donde vivían unos familiares y, llevado por su vocación al canto, inició sus estudios musicales cantando en la colegiata de la iglesia de esa localidad. A los dieciséis años ganó en la catedral de Palencia una plaza de salmista con un sueldo de veintiún duros al mes. A los cuatro años de permanecer allí, mostró deseos de volar más alto y se trasladó a Madrid. Y en la Corte empezó su calvario.

Sufrió muchas decepciones capaces de desanimar a cualquiera, pero él era tenaz y no desmayó. En la madrileña iglesia de San Millán le pagaban tres duros al mes, y para aumentar sus ingresos cantaba sin descanso en otras, lo mismo funerales que funciones solemnes. A la vez asistía a las clases del Conservatorio. No pasó hambre pero sí rondó la miseria. Solicitó una pensión para estudiar en el extranjero y se la negaron; quiso ingresar como cantor en la Real Capilla y no obtuvo plaza; intentó formar parte del coro del Teatro Real y fue rechazado. Incluso uno de los profesores le dijo con crudeza que no tenía condiciones para el canto. Lo más que consiguió fue cantar la zarzuela MÚSICA CLÁSICA en un teatrillo de verano. Así fue malviviendo.

Y de pronto, cuando más desesperanzado se encontraba, sucedió lo inesperado. Llegó a Madrid el famoso compositor italiano de música religiosa Lorenzo Perosi, maestro director de la Capilla Sixtina para estrenar su oratorio MOISÉS. No se le regateó nada: buenos cantantes y excelente orquesta; pero ¿dónde estaba el bajo profundo que habría de cantar la parte del protagonista? Los que figuraban en la compañía del Teatro Real, con ser muy notables, no satisficieron al músico. Entonces, hablaron al maestro Eduardo Mascheroni de un joven que cantaba en las iglesias y quiso probarlo. Acudió Mardones a la cita un tanto asustado y realizó una prueba ante Perosi. Este le escuchó atento y decidió en seguida que aquella era la voz que necesitaba por su volumen, extensión, igualdad y pastosidad. No dejó de observar en ella algunas imperfecciones. Entonces le dijo: "No puede decirse que sepas todavía cantar, pero pronto va a saber el mundo quién eres." El animoso vaso estudió rápidamente su parte de "Moisés", bajo la dirección de Mascheroni, y llegado el concierto triunfó rotundamente.

Contra lo que podía suponerse su éxito no le despejó el camino que había de conducirle a la gloria. La empresa del Teatro Real no aceptó contratarlo permanentemente. Deambuló entonces por varias compañías, trabajando en la empresa de Ruperto Chapí, y estrenando su ópera en tres actos CIRCE. Siguió cantando zarzuela grande -MARINA, LA TEMPESTAD, LA BRUJA, EL DOMINÓ AZUL, etc.- por América con la compañía de Emilio Sagi-Barba, y el eminente barítono le animó para que marchase a Italia y se dedicara a la ópera. No desoyó el consejo. Cuando se disponía a viajar a Turín, Leopoldo Mugnone lo llamó para hacerle debutar en el Teatro San Carlos de Lisboa, en el cual desarrolló una variopinta actividad, lo cual se tradujo en un incremento muy notable de su repertorio, que en adelante incluiría, MEFISTÓFELES, SANSÓN Y DALILA, LA GIOCCONDA, LA FAVORITA y L'AFRICANA.

Después de actuar en algunos teatros fue contratado para el Metropolitan Opera House donde llegó a ser una institución, como otras dos cantantes españolas: María Barrientos y Lucrecia Bori. Alabado por la crítica y aplaudidísimo por el público, hizo un derroche de facultades y de arte en ERNANI, BORIS GODUNOV, GLI UGONOTTI, LA FORZA DEL DESTINO, FAUST, IL BARBIERE DI SIVIGLIA, RIGOLETTO, AIDA y muchas más. Memorables fueron las representaciones de I PURITANI, que cantó con María Barrientos e Hipólito Lázaro.

Después de actuar en los principales teatros de ópera del mundo, regresó definitivamente a la patria cuando contaba cincuenta y siete años. En España sólo se le conocía por su fama y tenía Mardones el anhelo de ofrecer un concierto a sus paisanos de Vitoria, lo que llevó a efecto el 4 de agosto de 1928 en el Nuevo Teatro Alavés. Cantó fragmentos de ópera y varias canciones italianas y portuguesas. Actuó ante los reyes, recibió justísimos homenajes y participó en una representación de MARINA a beneficio de la Asociación de la Prensa en el Teatro Apolo, de Madrid. El reparto era el siguiente: Dorini de Diso, Miguel Fleta, Emilio Sagi-Barba y José Mardones, que cantó la parte de "Pascual" como nadie lo había hecho hasta entonces.

Un grave ataque reumático truncó una serie de conciertos que tenía contratados. Con la esperanza de encontrar alivio buscó refugio en Alicante. Después se hizo un gran silencio sobre su nombre. Un día, la prensa trajo la noticia de su fallecimiento. Tuvo efecto el 4 de mayo de 1932, en su casa madrileña de la calle Torrecilla del Leal.

Con él enmudeció para siempre una de las voces de bajo profundo más hermosas que han existido.

Grabaciones completas:

Marina. Ed.: Columbia-Regal (1929)

Fragmentos y selecciones:

Canción del soldado (de La alegría del batallón). Ed.: La Voz de su Amo (1927) - Niña de los ojos negros (de Marina, versión zarzuela). Ed.: Columbia-Regal (1929)
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