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Felisa Herrero


Soprano
Rapariegos (Segovia), 21 de septiembre de 1905
Madrid, 21 de septiembre de 1962


La joven segoviana Felipa Herrero cambió su nombre por el artístico de Felisa y nació en Rapariegos, el 21 de septiembre de 1905. A los diecisiete años ya era una alumna aventajada de la soprano Luisa García Rubio en las clases de solfeo y canto del Real Conservatorio de Madrid, asistiendo también a clases de perfeccionamiento con el célebre Ignacio Tabuyo. Fue por entonces cuando pisó un escenario por primera vez. Alguien había organizado una función benéfica en el madrileño Teatro Barbieri y requirió la colaboración de la joven tiple. Felisa cantó admirablemente las romanzas de EL CABO PRIMERO y GIGANTES Y CABEZUDOS, y como obtuvo un gran éxito decidió perseverar en los estudios.

Aquel mismo año de 1923 ingresó como educanda en el Teatro Real. En esa temporada y en la siguiente, que sería la última del coliseo, interpretó pequeños papeles en distintas óperas y su incorporación a la compañía culminó cantando la parte de “Mussetta” en LA BOHÈME, con Miguel Fleta y Matilde Revenga. Poco después, en mayo del mismo año, tuvo el honor de estrenar la ópera de Jesús Guridi AMAYA, al lado de la eminente Ofelia Nieto, del extraordinario tenor wagneriano Isidoro Fagoaga y del renombrado barítono Celestino Sarobe. Fue entonces cuando el maestro Joaquín Turina le insistió para que se dedicara definitivamente a la ópera.

La popular Infanta Isabel “La Chata”, entusiasta protectora de jóvenes artistas, también se fijó en ella y prometió conseguirle una beca para que fuera a estudiar a Italia. Diversas razones familiares se lo impidieron. Por la misma causa tampoco aceptó la oferta que Amadeo Vives le hizo de llevarla a Hispanoamérica en la compañía formada a fin de dar a conocer en aquellas tierras su obra DOÑA FRANCISQUITA. Entre los contratos que posteriormente le fueron ofrecidos, optó por el del empresario Juan Vila y pasó a formar parte de su compañía, en la que figuraban Charito Leonís y el tenor cómico Francisco Gallego “Galleguito”.

En 1923 el maestro Ricardo Villa la incluyó en su compañía. Su primera aparición como tiple de zarzuela fue en Gijón con LA MONTERÍA. De allí pasó a otras capitales del norte. En Barcelona se presentó en el Teatro Eldorado con MARINA. De ahí en adelante se le abrieron las puertas del triunfo y de la popularidad. Cantó las principales obras del repertorio con los mejores tenores y barítonos de su tiempo, como José M.ª Aguilar, Faustino Arregui, Miguel Fleta, Pablo Gorgé, José Luis Lloret, Cayetano Peñalver, Delfín Pulido, Marcos Redondo, Pepe Romeu, Emilio Sagi-Barba o Emilio Vendrell.

Fue una tiple estudiosa, segura, de enormes facultades; eso hizo que su prestigio creciera y que los autores pusieran sus ojos en ella como intérprete de las obras. Estrenos importantes fueron EL CASERÍO (1926), de Guridi, con el barítono José Luis Lloret y el tenor Cayetano Peñalver; LA VILLANA (1927), que Amadeo Vives compusiera pensando en su voz; dos importantes obras de Federico Moreno Torroba: LA MARCHENERA (1928), con María Badía y Delfín Pulido y, sobre todo, LA CHULAPONA (1934), con Selica Pérez Carpio y Vicente Simón; o LA ROSA DEL AZAFRÁN (1930), con Emilio Sagi-Barba, entre otros títulos. En todas ellas hizo creaciones inolvidables que los viejos aficionados nunca olvidaron.

La Guerra Civil truncó en alguna medida la carrera de esta significativa soprano, realizando entre 1936 y 1945 numerosas giras sudamericanas. En Buenos Aires fue acogida con entusiasmo. Tras su regreso a España, a mediados de los años cuarenta, se retiró de la escena al poco tiempo, actuando esporádicamente en algunos festivales y aumentando su importante legado discográfico. En 1951, tras sufrir un desprendimiento de retina, su abandono de la escena sería ya definitivo.

Hoy no es posible referirse a la historia de la zarzuela, anterior a la Guerra Civil, sin que el nombre de Felisa Herrero salte alguna vez; su presencia fue permanente en los carteles y sus triunfos resonantes.

Por un capricho del destino, Felisa Herrero, que había venido a la vida un 21 de septiembre, hubo de abandonarla el mismo día y mes, cincuenta y nueve años después. Se la enterró con un pañuelo blanco entre las manos; el mismo pañuelo con el que cantó el dúo “Ese pañuelito blanco” en la noche del estreno de LA CHULAPONA, tal y como ella quiso siempre.

Grabaciones completas:

La villana. Ed.: La Voz de su Amo (1927)

La marchenera, El romeral, El ruiseñor de la huerta, Doña Francisquita, Katiuska, Molinos de viento, La rosa del azafrán. Ed.: Columbia-Regal (1929-1931)

Fragmentos y selecciones:

Marina. Ed.: Pathé (1923)

Dios salve al rey, Los gavilanes, La gaviota, La del soto del parral. Ed.: Odeón (1925-1928)

El barbero de Sevilla, Bohemios, La bruja, Campanero y sacristán, La canción del olvido, El caserío, La Castañuela, La Czarina, El dominó azul, Gigantes y cabezudos, El huésped del sevillano, La del manojo de rosas, María la Tempranica, La reina mora, El señor Joaquín. Ed.: Columbia-Regal (1929-1934)
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