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Tino Folgar


Tenor
Barcelona, 25 de enero de 1892
Buenos Aires (Argentina), 31 de diciembre de 1982


Juventino Folgar, conocido en el arte lírico como Tino Folgar, vio la luz en el barrio de la Barceloneta de la Ciudad Condal. De padre salmantino y madre aragonesa, estudió en el Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, donde se manifestó su afición al arte. Tanto fue así que pasó a ser solista en el coro en la escuela, pese a ser de los de menor edad; también se destacó como precoz comediante tomando participación en cualquier obra que se representase en la escuela. Cuando contaba diecisiete años su familia trasladó el domicilio al barrio de Sarriá, y Tino se encontró con que allí, como en casi todas las localidades españolas de aquella época, funcionaba un cuadro artístico que representaba tanto obras líricas como dramáticas. Con la experiencia adquirida en el colegio, comenzó a colaborar con ellos demostrando sus innatas condiciones para el canto y la escena. Esto hizo que un pariente suyo se interesase por él hasta conseguir que le escucharan en el Gran Teatro del Liceo. Causó tan buena impresión que compararon su voz, por lo dúctil y aterciopelada, con la del gran tenor italiano Giuseppe Anselmi. Alentado por esas opiniones tan favorables comenzó a estudiar con una maestra particular.

En 1921 se presentó en el Teatro Tívoli con LA BOHÈME, obteniendo un buen éxito. Cuatro representaciones dio de esta ópera y otras cuatro de IL BARBIERE DI SIVIGLIA. Todos los que ya le admiraban como una promesa aconsejaron a su padre que le enviara a Italia, a lo que este accedió. Así, en 1922 marchó a Milán. Tuvo mala suerte porque su maestro, torpe e incompetente, le arruinó la voz de tal manera que no podía emitir ni una sola nota. Lleno de amargura y desilusión, se disponía a regresar a Barcelona, fracasado, cuando casualmente dio con otro maestro de extraña presencia, que tenía fama de visionario y enseñaba por un método que ya se consideraba anticuado. Después de examinarle y probar lo que quedaba de su voz, le aseguró que podría recuperarla y además enriquecerla. No le engañó, porque en menos tiempo del que pensaba perfeccionó la emisión, amplió el registro, y de tenor corto que era llegó al "Fa sostenido sobreagudo".

A mediados de 1925 hizo su presentación en el teatro de la estación termal de Acqui; el éxito fue tan grande que lo confirmó con una espléndida representación de LUCIA DI LAMMERMOOR. El año 1927 fue muy importante para Tino Folgar por diversos motivos, tanto personales como artísticos. En dicho año contrajo matrimonio con una dama de la nobleza italiana, realizó una grabación de RIGOLETTO con los conjuntos de La Scala de Milán, y cantó en Roma L'ITALIANA IN ALGIERI en compañía de su paisana Conchita Supervía. Después de sus actuaciones en diversos teatros de Italia pasó a Holanda, donde sumó miles de admiradores. Terminada esta gira dio en su Barcelona natal diversos conciertos en el Palau de la Música; y de pronto, tras ofrecer a sus paisanos una emotiva MANON, se pasó a la zarzuela, que entonces estaba en todo su esplendor. El cambio de género se debió al maestro Jacinto Guerrero, con el que se comprometió para el estreno en Barcelona de MARTIERRA. También José Serrano le encomendó el estreno de LAS HILANDERAS, y más tarde -junto a la admirable Matilde Vázquez- el de LOS CLAVELES, que constituyó para ambos un inolvidable triunfo; al año siguiente fue Pablo Luna quien le confió el estreno de LA VENTERA DE ALCALÁ. Hasta 1952 se dedicó plenamente al género lírico español, en el que hizo grandes creaciones como DOÑA FRANCISQUITA, LOS GAVILANES, EL HUÉSPED DEL SEVILLANO, LOS DE ARAGÓN, LUISA FERNANDA, MOLINOS DE VIENTO y muchas otras.

Después de haber triunfado en la ópera y en la zarzuela, quiso también hacerlo en la opereta vienesa, y al frente de su propia compañía recorrió España con EL CONDE DE LUXEMBURGO, EVA, LA MUJER DIVORCIADA y LA VIUDA ALEGRE. Durante esos años su actividad fue incesante. En 1930 marchó a Argentina con la formación del maestro Guerrero, y a su vuelta compartió escena con Celia Gámez en alguna de sus comedias musicales. En 1932 interpretó LA CANCIÓN DEL DÍA -primera película sonora española- e inauguró la primera temporada de ópera del Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria. Seguidamente volvió a la Argentina para actuar principalmente en la radio. Después se estableció definitivamente en Buenos Aires donde abrió una academia de canto. Allí vivió, tranquilo y feliz, hasta que falleció a los noventa y un años de edad, siendo sepultado en el Cementerio de Chacarita.

Grabaciones completas:

Martierra, Bohemios, Los claveles, Gigantes y cabezudos, Los de Aragón. Ed.: La voz de su amo (1928-1930)

Fragmentos y selecciones:

Alma de Dios, Gigantes y cabezudos. Ed.: Victrola (1925)

Doña Francisquita, Los flamencos, Los gavilanes, La marchenera, Molinos de viento, La pícara molinera, El huésped del Sevillano. Ed.: La voz de su amo (1930-1931)
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