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María Conesa


Tiple
Vinaroz (Valencia), 1882
México, 4 de septiembre de 1978


Nació en Vinaroz (Valencia), en 1882. Se trasladó con su familia a Barcelona siendo una niña, y con ocho años debutó junto a su hermana Teresa en una compañía teatral. Siendo ambas hermanas adolescentes, se convirtieron en la atracción principal del Edén Concert de Barcelona, desplazando a la -hasta entonces- primera figura del local: La Zarina. El asesinato de su hermana Teresa, que sólo contaba dieciséis años, a manos del hermano de la destronada diva, y el hecho de salvarse ella misma, la empujó a viajar a América.

Llegó a México en 1901 con una compañía de niños actores que interpretaban las zarzuelas más en boga, debutando en el Teatro Principal y haciendo un pequeño papel en LA VERBENA DE LA PALOMA. El 1 de noviembre de 1907 se presentó en el Teatro Albisu de La Habana (Cuba), con LA GATITA BLANCA, consiguiendo un éxito arrollador.

Retorna a México en noviembre de 1907, ya consagrada como primerísima tiple cómica por los públicos de Barcelona y de La Habana, presentándose de nuevo en el Principal con su máxima creación: la zarzuela de género chico LA GATITA BLANCA. Su modo de bailar y la gracia picaresca con la que cantaba los "Cuplés de la Gatita", hicieron a los mexicanos bautizarla con el apodo de "La Gatita". También se la conoció como "la madrecita de los españoles" por su generosidad con los compatriotas indigentes. Otros de sus grandes éxitos fueron LA ALEGRE TROMPETERÍA y LAS MUSAS LATINAS. Su popularidad fue tan grande que incluso se creó un partido político con su nombre: el PCE (Partido Estudiantil Conesista), que la defendía de los ataques de una parte del público y la prensa. En 1909 debutó en el Teatro Colón, convirtiéndose en su máxima figura, con un espectáculo de variedades menos atrevido que el que había ofrecido en el Teatro Principal, con el que provocó algunos escándalos y severas críticas en la prensa. En 1912 presentó en el mismo teatro S.M. EL CUPLÉ de Rafael Calleja.

Los acontecimientos políticos y el clima de agitación social en México le hicieron regresar a España en 1912, pero ya era toda una institución en ese país, y regresó ese mismo año, reapareciendo en el Colón en 1914, con la gran expectación por parte de crítica y público. Reapareció con la obra LA NIÑA DE LOS BESOS, aunque el mayor éxito lo obtuvo en esa temporada con LA BELLA LUCERITO, de los hermanos Álvarez Quintero, con música de Arturo Saco del Valle, en la que había de repetir una y otra vez el número bailable. Ni el movimiento revolucionario pudo desbancarla de su papel de ídolo en el Colón. En una representación de LAS MUSAS LATINAS, de Manuel Penella, el mismísimo Pancho Villa se encaprichó de ella en el número de "Las percheleras" y el asedio del revolucionario fue tan grande que hubo de abandonar el escenario y recluirse en el teatro hasta que las tropas de Villa abandonaron la capital. El mismo éxito obtuvo entre las tropas de Zapata que abarrotaban el teatro para verla en LA ALEGRÍA DEL BATALLÓN.

Durante la Revolución fue una diosa para los hombres de las fuerzas armadas mexicanas, quienes cuando llegaban a México llenaban los teatros para admirarla. En aquellos tiempos todo soldado cumplía en su primer día en la ciudad de México dos anhelos largamente acariciados: uno, ir por la mañana a postrarse ante María Guadalupe, en el Tepeyac; y otro, el ir por las noches al teatro a conocer a María Conesa. Con los años se convirtió en una leyenda viva del país, que correspondió con amor al que tenía por su segunda patria. En las pocas veces que se ausentó del país, se convirtió en una auténtica embajadora del arte mexicano, cuya música siempre incluía en su repertorio, dándose el caso de que en España los críticos de la época se referían a ella como "la tiple azteca".

En 1920 seguía en el teatro al que acudía casi cada noche el presidente Adolfo de la Huerta, que se reía con los cuplés de la Conesa alusivos a la mala administración o al Ayuntamiento. El teatro estrenaba zarzuelas y revistas españolas cada semana, aunque también se fomentaba la producción nacional, en concreto revistas políticas. Gran éxito obtuvo con LA INDIA BONITA, de Julio Sesto con música de Jesús Corona, y con la que llenaba el Colón a diario.

La zarzuela mexicana debe mucho a María Conesa, que exigió obras con historias mucho más cuidadas, además de prestar gran atención a la escenografía. Varias fueron las zarzuelas mexicanas que se estrenaron con un éxito desigual, como VERDE, BLANCO Y COLORADO o MUNDO, DEMONIO Y CARNE. En 1922 instituyó las funciones familiares en el Colón, que comenzaban a las cinco y media de la tarde y terminaban a las ocho, en vez del horario habitual de siete y media a diez de la noche. Ese año se celebraron las cien representaciones de la revista MUNDIAL REVIEW, de Teodoro Ramírez con música de Germán Bilbao, en donde alcanzaba éxitos delirantes. Hasta 1923 siguió en el Colón alternando nuevas producciones mexicanas con zarzuelas españolas como EL AMOR DE FRINÉ o EL DÚO DE LA AFRICANA. El 14 de enero de 1923 se despidió del público del Colón tras catorce años de éxito ininterrumpido.

Contrajo matrimonio con el empresario del Teatro Colón, y no fue sólo bailarina, cantante y actriz, sino que llegó a convertirse en empresaria del Teatro Virginia Fábregas, donde siguió con el repertorio español, pero estrenando también nuevas obras mexicanas. Triunfó en todas las manifestaciones artísticas en las que participó, gracias a su arrollador temperamento artístico, su hermosura y sus ricos y distinguidos atavíos.

En 1924, en viaje de turismo a España, el empresario José Campúa la invitó a debutar en el Madrid Cinema y posteriormente en el Teatro Maravillas, abonándola mil pesetas diarias. Regresó a México ese mismo año para participar en una temporada de zarzuela, pero su vuelta no respondió a la expectación del público ya que el género frívolo estaba en clara decadencia.

Cultivó no sólo la zarzuela y la opereta, sino también fue de las principales impulsoras de la revista musical mexicana, que tanto auge tuvo en la primera mitad del siglo XX. Actuó en drama y comedia, se presentó en radio, televisión, centros nocturnos y filmó varias películas, tanto en México como en Nueva York.

En agosto de 1978, interpretó en una compañía de zarzuela, en el Teatro de la Ciudad, el papel de la "Tía Antonia" de LA VERBENA DE LA PALOMA. Nadie podía imaginar que en aquella función se despedía de su público, precisamente interpretando la misma obra con que se presentó en México. Unos días después, en el Casino Español, era nombrada "María de México y España". El 4 de septiembre todos los diarios destacaban en grandes titulares que "la eterna María Conesa había desaparecido para siempre".

Discografía:

Cuplés de la Gatita y El chocolate (de La Gatita Blanca), Cuplé del bastón (de La vida alegre), Cuplé de la regadera (de La alegre trompetería), El morrongo (de Enseñanza libre), Cuplé del tren (de Las bribonas), Tango de la película (de Cinematógrafo nacional). Ed.: Odeón (1907-1910)

Coplas de los polichinelas (de Chin-Chun-Chan). Ed.: Zonófono (1910)

Cuplé de Babilonia (de La corte de Faraón), El petit parisien (de Las Musas Latinas). Ed.: Columbia (1910-1913)
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